¿CÓMO ORAR CON LA PALABRA DE DIOS?

LECTIO DIVINA

CÓMO ORAR CON LA PALABRA DE DIOS

Este blog dedicado a la “lectura orante de la Palabra de Dios” o como se conoce comúnmente: “Lectio Divina”. Pero antes de presentar este método de oración de la Sagrada Escritura, algo sobre el maestro orante por excelencia: Jesús de Nazareth.

Los textos neotestamentarios destacan como cualidad inherente a Jesús la oración. Él oraba en todo momento, circunstancia y lugar. Un breve itinerario de la oración del Maestro de Nazaret:

X Como judío, Jesús tenía un ritmo de oración acorde a la usanza de su época: oraba en casa (Mc 2,1) con su familia de sangre (Lc 2, 51) y de fe (Lc 11, 1ss). Y así oraba: tres veces al día para rezar las 18 bendiciones (mañana, mediodía y noche) y dos veces en la jornada para recitar el Shemá (mañana y noche); acompañaba esta rutina de oración con los salmos -intercalados-.

X Semanalmente, el sábado, se congregaba con los varones de su aldea o del lugar al que llegaba, para orar y disertar con la palabra (Lc 4, 14ss).

X Pero el rasgo poderosamente llamativo de la oración de Jesús es su encuentro personal e íntimo con el Padre, especialmente a solas, en momentos decisivos y trascendentales, antes de su acción sanadora y liberadora, y en la intimidad del grupo que le contemplaba en la oración. El evangelio es, además de la Buena Nueva de salvación por medio del sacrificio de Jesús en la cruz, el testimonio más fehaciente de la espiritualidad orante del Rabí Galileo. Basta unos breves pasajes como evidencia:

Sucedió que cuando todo el pueblo estaba bautizándose, bautizado también Jesús y puesto en oración, se abrió el cielo, y bajó sobre él el Espíritu Santo en forma corporal, como una paloma; y vino una voz del cielo: «Tú eres mi hijo; yo hoy te he engendrado»” (Lc 3, 21-22)

En aquellos días se fue a orar al monte y pasó toda la noche en oración con Dios” (Lc 6, 12)

“Sucedió que unos ocho días después de estas palabras, tomó consigo a Pedro, Juan y Santiago, y subió al monte a orar. Y sucedió que, mientras oraba, el aspecto de su rostro se mudó, y sus vestidos eran de una blancura fulgurante, y he aquí que conversaban con él dos hombres, que eran Moisés y Elías; los cuales aparecían en gloria, y hablaban de su partida, que iba a cumplir en Jerusalén” (Lc 9, 28-31)

X la siguiente secuencia de eventos orantes en la vida de Jesús puede servir para ver cómo él intercede por otros y la piedad con que lo hace: por los discípulos (Lc 22, 32), por los suyos (Jn 17, 11ss), por los que creerán (Jn 17, 20), por el mundo (Jn 17, 21), por los enemigos (Lc 23, 34); lo hace: de rodillas (Lc 22, 41), postrado (Mt 26, 39), con lágrimas (Heb 5, 7), muriendo en la Cruz (Mc 15, 34; Lc 23, 45).

X San Pablo y los demás hagiógrafos del NT dan constancia de la capacidad orante de Jesús al llamar a Dios con la invocación aramea «Abba», en el Evangelio (Mc 14, 36) y en las cartas de Pablo (Rom 8, 15; Gal 4, 6), siendo consecuente con su relación filial con el Padre, esta que la iglesia, comunidad de bautizados, asume y continúa también en la oración. 

LA LECTIO DIVINA

La Lectio Divina entra en la dinámica de la exégesis y la hermenéutica bíblica, pero con una particularidad: “como método de oración”. Ella posee una serie de pasos que, desde su invención, ha variado de acuerdo con la realidad, a los contextos y a los aportes que la ciencia le fue dando. Más que una lectura científica –pues se apoya en la exégesis y la hermenéutica- es un método de oración-meditación que ayuda a trascender desde el texto. Es un método grupal de oración, donde cada aporte es enriquecedor e inspirador; evoca la historia del pueblo de Israel que se reunía en las sinagogas para escudriñar en la Torá, los profetas y los otros escritos inspirados todo lo concerniente a la Revelación.

Se presenta a continuación un esquema de lectio divina, obviando su historia y evolución:

[  Invocación al espíritu santo. Es el artífice de la Sagrada Escritura e inspira a los hagiógrafos y les indica como expresar la Revelación de Dios; por ejemplo, los profetas son hombres inspirados por el Espíritu Santo; sus oráculos, signos y visiones tienen por autor la sabiduría divina, la cual es comunicada por él. Por tanto, se requiere la iluminación y la asistencia de este Divino Autor, el Espíritu Santo, para que el discernimiento realizado esté encaminado en la misma línea de la Revelación y de la Historia de Salvación. Esta invocación se puede hacer por medio de un canto, con invocaciones espontáneas, oraciones conocidas, etc.

[  Lectura (Lectio). El contacto personal con el texto es esencial y es lógico. De hecho, la palabra latina lectio sugiere semánticamente la realización de una “lectura comprensiva”. ¿Cómo se hace una lectura comprensiva? Primero, se lee personalmente. Luego se proclama el texto en el grupo por medio del “goteo” (versículo por versículo, cada uno va leyendo hasta completar el texto elegido). Finalmente, cada uno resalta la frase, el verbo, el personaje, la situación que más le ha llamado la atención, pero sin hacer ninguna explicación o interpretación. Se puede en este momento cerrar con unas pistas exegéticas sugeridas por quien (es) dirigen la dinámica de la lectio.

            * Pistas exegéticas. Leer con atención los verbos, relacionar las acciones con los personajes (en los tiempos verbales que estén), identificar las diferentes situaciones… básicamente observar:

a. Determinar bien el lugar y la importancia de este: casas, ciudades, caminos, mar, etc.

b. Inventariar objetos y cosas: tienen valor real y su simbólico.

c. Los personajes: su rol dentro de la narración, importancia y realidad.

d. El ambiente (espacio-temporalidad): situaciones, circunstancias, eventos…

e. Las acciones (el cambio que introduce Jesús): la novedad de su mensaje, estilo de vida…

[  Meditación. Es la “lectura reflexiva” o “interpretativa”. ¿Cómo se hace una lectura interpretativa? Esta se comienza teniendo presente, además de los elementos exegéticos, las preguntas que el mismo texto traiga, las aclamaciones, frases célebres, sentencias… todo aquello que el olfato del exegeta y del hombre de fe sugiera en este momento. Se plantean unas pistas hermenéuticas en este paso.

            * Pistas hermenéuticas. Aplicar la exégesis para el hoy, desde las preguntas a meditar, pero teniendo en cuenta estos rangos: la posición de Jesús (del profeta, del personaje principal del texto) frente al pastor y al laico de hoy; el papel de los personajes secundarios o coestelares (paralíticos, ciegos, viudas, endemoniados…) frente a los hombres de hoy. Las diferentes situaciones del contexto del texto reflejadas en el contexto actual, etc.

[  Contemplación. Desde este momento se pasa de una lectura comprensiva-reflexiva a otra contemplativa-dialogal.  Es el momento de contemplar, es decir, de mirar desde la barrera todo lo realizado en el ruedo. En un momento de silencio se digiere lo realizado en los dos pasos anteriores. Hay que recordar que contemplar es un proceso que empieza en la razón y va al corazón, es decir, de la teoría a la conversión, de la intuición a la convicción. El ejemplo de “la tolva en el granero” ilustra este proceso: el maíz llega a la boca del molino y es triturado (el mensaje llega a la cabeza para sufrir un proceso epistemológico: lectura comprensiva-reflexiva), luego es colado por un tamiz hasta que queda pura la harina (el mensaje, como resultado epistemológico, pasa al corazón para sufrir un proceso de asimilación); resultado: la conversión.

[  Oración. Una persona que empieza su camino de conversión puede elevar sus oraciones a Dios con más confianza y con la esperanza de que lo que ha comprendido le va a servir para la vida. ¿Cómo y qué le respondo a Dios? ¿Qué puedo pedirle? ¿Cómo alabarle desde lo aprendido?… Finaliza este paso con el Padre Nuestro, una oración conocida o un canto, según convenga.

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